Agustín Espinosa / Córdoba
El lugar que recuerda
El lugar que recuerda
La visita continúa entre columnas. Algunas ya eran antiguas cuando comenzó a levantarse la mezquita. Habían sostenido otros edificios, conocido otras voces. Ahora sus diferencias se pierden en un bosque de arcos rojos y blancos que parece prolongarse más allá de lo que alcanzo a ver.
La guía habla de lo que hubo antes, de los restos que permanecen bajo nuestros pies. Bajo este suelo también hubo quienes acudieron a rezar. Intento imaginarlos aquí, a otra altura, entre paredes que ya no existen.
Me pregunto qué encuentra el ser humano en un lugar para volver a levantar en él su templo. Si basta con heredar sus piedras o si hay algo más difícil de llevarse.
El grupo se aleja y durante unos segundos me quedo atrás. Entre las columnas, el silencio tiene una profundidad extraña. Como si todas aquellas oraciones hubieran terminado y aún quedara algo por escuchar.
Miro hacia el suelo.
Cuánto de lo que siento vendrá de lo que no puedo ver.
