Nitsuga fotografías Especiales

Arcadia

El lugar donde habita la luz

Hay personas que parecen llevar el cielo consigo.

No necesitan palabras para transmitir calma, ni gestos grandiosos para llenar un espacio de luz. Basta una sonrisa sincera para comprender que existen almas capaces de convertir la oscuridad en refugio.

En esta fotografía, Lola deja de ser únicamente un retrato para convertirse en una idea. Su alma no habla de fantasía, sino de aquello que todos buscamos alguna vez, un lugar donde la belleza no sea apariencia, donde la paz no sea un instante y donde la luz nazca desde el interior.

Los antiguos llamaron Arcadia al paraíso perdido, el rincón perfecto donde el ser humano vivía en armonía con la naturaleza y consigo mismo. Quizá nunca desapareció. Quizá simplemente adopta el rostro de quienes son capaces de regalar esperanza con una mirada.

Hoy, Arcadia tiene una sonrisa.

Y se llama Lola.

Avispa

Hasta el depredador necesita detener el tiempo

En el borde de una superficie cualquiera, donde el mundo continúa sin prestar atención, una avispa permanece inmóvil. No duerme. Espera.

Hay criaturas que nacieron para resistir. Desafían el viento, la lluvia y el calor con una determinación que parece escrita mucho antes de que existiera el ser humano. Incluso ellas conocen el valor de una pausa. Porque descansar no es rendirse; es prepararse para sobrevivir un día más.

Mientras la observaba a través del objetivo, tuve la extraña sensación de que aquella quietud escondía algo antiguo. Como si, al abrir de nuevo las alas, no fuera a emprender un simple vuelo, sino a despertar una historia que llevaba demasiado tiempo esperando. En las novelas de Stephen King, el terror nunca llega haciendo ruido; permanece inmóvil, observando, hasta que decides apartar la mirada.

Quizá la naturaleza también guarde sus propios secretos. Y quizá esa avispa no buscaba refugio del cansancio, sino el instante perfecto para recordar que los seres más pequeños suelen esconder la mayor fuerza.

Porque la resistencia no siempre ruge.

A veces... simplemente espera.

Mercat municipal

El corazón de Tavernes

Hay edificios que se construyen con ladrillos. Y hay otros que se levantan con recuerdos.

El Mercado Municipal de Tavernes de la Valldigna pertenece a esa segunda categoría. Desde 1953 abre sus puertas cada mañana como quien descorre el telón de un teatro donde nunca se repite la misma función. Cambian los protagonistas, cambian las estaciones, cambian los años... pero el corazón sigue latiendo en el mismo lugar.

Al cruzar la entrada no se entra en un mercado. Se entra en una forma de entender la vida.

La primera conversación puede comenzar junto a una carnicería, donde el oficio se transmite con la misma naturalidad con la que se recomienda el mejor corte para un domingo en familia. Unos pasos más allá, la charcutería perfuma el aire con sabores que conocen más de memoria que de receta. La frutería convierte los colores de la huerta en un pequeño cuadro impresionista y, frente a ella, la pescadería trae cada mañana un pedazo de Mediterráneo que aún parece conservar el rumor de las olas.

Hay una tienda donde los vinos, las cervezas artesanas y los licores selectos esperan la ocasión perfecta para descorchar una celebración. Muy cerca, la mercería continúa recordándonos que las cosas importantes también pueden arreglarse con una aguja, un hilo y un poco de paciencia. Incluso la tienda de productos de limpieza parece esconder una pequeña lección: cuidar los espacios también es una manera de cuidar la vida.

Y entonces aparece el verdadero salón del mercado.

Las mesas del bar del mercado rodean la fuente central como si el edificio hubiera decidido reservar un lugar para las conversaciones. Allí nadie tiene prisa. El café siempre dura unos minutos más de lo previsto porque las noticias del día, los recuerdos de ayer o los planes para mañana encuentran asiento antes que los propios clientes.

El mercado se ha adaptado al paso del tiempo. Está climatizado, las pantallas informativas anuncian la actividad del día y el edificio ha sabido modernizarse sin renunciar a su alma. La tecnología convive con la tradición sin hacer ruido, como quien entiende que el futuro también puede construirse respetando la memoria.

Quizá ese sea su verdadero secreto.

No importa cuántos supermercados aparezcan ni cuántas compras puedan hacerse con un solo clic. Hay lugares donde seguimos buscando algo que ninguna pantalla puede ofrecer: que nos llamen por nuestro nombre, que nos pregunten cómo estamos, que alguien nos recomiende el mejor producto porque conoce nuestros gustos desde hace años.

El Mercado Municipal de Tavernes de la Valldigna nunca ha vendido únicamente alimentos. Lleva más de siete décadas conservando un patrimonio mucho más valioso: la cercanía.

Y mientras la fuente siga escuchando conversaciones, el aroma del café se mezcle con el de la fruta recién llegada y las persianas vuelvan a levantarse cada amanecer, el mercado seguirá recordándonos que hay lugares donde el tiempo no pasa.

Simplemente... decide quedarse.

Girasol

La geometría sagrada

Todo empezó con un gesto sencillo. Un puñado de pipas, un poco de tierra en nuestra terraza y la curiosidad de ver qué ocurría. Nadie imaginaba que, semanas después, siete girasoles levantarían la cabeza buscando el sol con la determinación de quien conoce su destino desde el primer día.

Cada mañana parecen un poco más altos. Cada tarde cambian ligeramente su posición, obedeciendo a esa antigua danza con la luz que llevan ensayando millones de años. Crecen sin hacer ruido, como crecen las cosas importantes.

Después del riego llega mi momento favorito. El agua permanece suspendida sobre los pétalos, convertida en decenas de pequeñas esferas perfectas. En fotografía macro, cada gota deja de ser una simple gota para convertirse en un diminuto espejo. Refleja el cielo, las hojas y la propia flor, como si guardara un universo entero en apenas unos milímetros. La luz entra, se curva y regresa transformada, regalando esos destellos que solo existen durante unos instantes antes de que el sol los haga desaparecer.

Entonces descubro el verdadero prodigio.

El corazón del girasol no está colocado al azar. Sus semillas dibujan espirales que siguen la sucesión de Fibonacci y revelan la presencia de la proporción áurea, ese número —1,618...— que aparece en la naturaleza con una elegancia casi imposible. Está en las galaxias, en las conchas marinas, en los huracanes y también aquí, en esta flor que nació de una simple pipa sembrada en una maceta de nuestra terraza.

Me gusta pensar que la naturaleza no improvisa. Escribe despacio.

Y mientras observo este girasol, siento que cada espiral es una frase y cada gota de agua una palabra. Como si alguien hubiera escondido una novela dentro de la flor y solo pudiera leerse cuando el riego acaba, el aire se detiene y la luz acaricia los pétalos.

Quizá eso sea la fotografía: aprender a leer historias que siempre estuvieron delante de nosotros.

Nuestros siete girasoles aún están creciendo. Les queda mucho camino hasta alcanzar toda su altura, pero ya nos han regalado la mejor lección del verano: las cosas más extraordinarias suelen comenzar con un gesto tan humilde como sembrar una pipa y esperar, con paciencia, a que la vida haga el resto.

 

Carrer nou

La calle donde nunca pasa nada

Hay calles que solo sirven para llegar a algún sitio. Y luego está el Carrer Nou. Una calle donde cada negocio, cada vecino y cada balcón esconden una historia. Los de fuera dicen que aquí nunca pasa nada. Los de dentro sabemos que cada día es un capítulo distinto.

Los vados

Cada mañana comienza la misma batalla: un coche frente a un vado, un claxon, un vecino diciendo que «solo eran cinco minutos» y otro preguntándose si esos cinco minutos pertenecen a otro calendario.

La carnicería

Frente al desfile de coches está la carnicería regentada por un carnicero árabe. Siempre saluda con una sonrisa, conoce a medio pueblo por su nombre y corta la carne con una precisión casi quirúrgica. Desde su mostrador ha visto más discusiones por los vados que cualquier cámara de seguridad.

El centinela

Desde un balcón, un pequeño perro ladra a todo el mundo, y a todo lo que se mueva, sin parar, a cualquier hora. Algunos creen que exagera. Otros sospechan que simplemente detecta cosas que los humanos somos incapaces de ver.

Cruz Roja

Mientras otros discuten, los voluntarios de Cruz Roja trabajan en silencio ayudando a quien lo necesita. Son los héroes discretos de la calle.

La empresa de internet

Mantiene conectado al pueblo. Solo se acuerdan de ellos cuando el wifi desaparece cinco minutos.

Las peluquerías

Dos peluquerías. Dos estilos. Un mismo milagro: nadie sale despeinado y todo el mundo sale con alguna noticia nueva.

La fisio

Entran personas dobladas y salen caminando erguidas. Oficialmente es fisioterapia. Extraoficialmente, algunos hablan de magia.

La gestoría

Entre expedientes, impuestos y trámites imposibles, la gestoría convierte la burocracia en algo comprensible.

La informática

Siempre están dispuestos a explicarte por qué no funciona tu portátil o tu PC. Lo inquietante es que muchas veces ya conocen el problema antes de que termines de explicarlo.

La estética

Con un láser de última generación prometen despedirse del vello de arriba abajo. Sales pensando que el futuro ya ha llegado al Carrer Nou.

La empresa de servicios

Servicios de todo y para todos. Cuando alguien necesita cualquier cosa, siempre hay quien responde: «Pregunta allí».

La serigrafía

Si puedes imaginar un diseño, ellos pueden estamparlo en la prenda que quieras. Lo difícil es salir sin haber encargado algo.

La joyería

No es solo una joyería. Es el punto oficial donde todo el pueblo queda.

La tienda de sofás

Demuestra que la felicidad también puede medirse en comodidad.

La empresa de iluminación y electricidad

Cada mañana sus furgonetas, herramientas y voces hacen pensar que el Carrer Nou se ha convertido en un polígono industrial. Diez minutos después todo vuelve a la calma.

La academia de baile

Los sábados llena la calle de pequeños bailarines que recuerdan que el futuro siempre llega con música.

El pub

Al caer la noche llegan las risas y, al amanecer, vasos y colillas que parecen reproducirse solos.

Las jardineras

Hace menos de un año prometieron árboles. Llegaron jardineras. Desde entonces todos esperamos la sombra prometida.

La Falla

Cuando llegan las Fallas, la calle deja de ser una calle. El casal fallero la convierte en un larguísimo comedor. Se corta el tráfico, desfilan falleras y falleros, bandas de música y charangas. Para una calle como esta, tener un casal fallero es auténtica 'mel de romer'.

Eso en fallas, y durante el resto del año… calle cortada cada poco y cualquier festividad es la excusa perfecta para montar escenarios y a seguir la fiesta.

El verdadero expediente

Quizá el gran misterio del Carrer Nou nunca fue quién aparca en los vados, ni quién hace ladrar al perro, ni quién dejó el último vaso junto al pub. El verdadero misterio es cómo una calle tan pequeña consigue guardar tantas historias sin que ninguna aparezca en los periódicos.

Porque cuando cae la noche y las luces se encienden una a una, cualquiera juraría que las ventanas observan más de lo que dejan ver.

Y mañana, cuando vuelva a sonar el primer claxon frente a la carnicería, empezará un nuevo capítulo.

Pero recuerda… esta es una calle viva, muy viva.

Nazarena

Las miradas de la Semana Santa

Tras cada capirote hay una historia que no vemos. Una mirada que observa en silencio, que acompaña la tradición, la fe y el paso del tiempo.

La Semana Santa también se escribe en femenino. En mujeres que portan promesas, emociones y recuerdos ocultos tras la tela, donde los ojos se convierten en el único lenguaje capaz de contarlo todo.

Porque a veces, la identidad desaparece para que la mirada hable más fuerte que cualquier palabra. Y en ese instante, entre sombras y luces, nace la verdadera esencia de la Semana Santa.

Amor

El beso

Tras las palabras, las promesas y las emociones compartidas, llegó el instante más esperado. Un beso que no solo sellaba una ceremonia, sino también una historia construida con cariño, confianza y sueños compartidos.

En ese breve momento, el tiempo pareció detenerse. Sergio y Amanda dejaron atrás los nervios para dar paso a la felicidad de saber que comenzaban una nueva etapa juntos, rodeados del afecto de quienes los acompañaban en un día tan especial.

Un beso lleno de significado, de emoción y de futuro. El reflejo más puro del amor que los une y que, a partir de hoy, seguirá escribiendo nuevas páginas en su historia.

Atentos

La ceremonia

En medio de la ceremonia llegó uno de esos momentos que quedan grabados para siempre. Amanda y Sergio escuchaban atentos las palabras que familiares y amigos habían preparado para ellos, mensajes cargados de cariño, recuerdos compartidos y deseos para la nueva etapa que comenzaban juntos.

Cada mirada, cada sonrisa y cada gesto reflejaban la emoción de quienes saben que están viviendo algo único. Fueron instantes de sinceridad y afecto que envolvieron la ceremonia de una calidez especial, recordando a los novios la suerte de estar rodeados de personas que los quieren y acompañan.

Porque una boda no solo une dos vidas, también reúne todas las historias, los abrazos y los sentimientos de quienes forman parte de ese camino.

Cómplices

¡Sí, Quiero!

Entre risas espontáneas, miradas cómplices y la emoción de un día irrepetible, Amanda y Sergio sellan una de las promesas más importantes de sus vidas. Un instante lleno de felicidad auténtica que refleja la esencia de su historia: amor, complicidad y alegría compartida.

Porque a veces dos palabras son suficientes para cambiarlo todo: ¡Sí, quiero!

Concentración

El Momento del Anillo

Hay momentos en una boda en los que el tiempo parece detenerse. Mientras todo sucede alrededor, Amanda y Sergio centran su atención en un gesto tan sencillo como trascendental: el intercambio de anillos.

Sus miradas, sus manos y cada pequeño movimiento reflejan la emoción de un instante irrepetible. Es la concentración de quien sabe que está viviendo uno de los capítulos más importantes de su vida, un momento cargado de simbolismo, ilusión y promesas de futuro.

Porque antes de los abrazos, las celebraciones y la alegría compartida, existe ese breve instante de calma en el que dos personas deciden caminar juntas para siempre.

Unidos

Un Pasillo de Pétalos hacia el Futuro

Entre pétalos suspendidos en el aire, sonrisas sinceras y la emoción de quienes les acompañan, Amanda y Sergio recorren juntos uno de los caminos más importantes de sus vidas. Un instante lleno de magia que simboliza el comienzo de una nueva etapa compartida.

Jóvenes, auténticos y profundamente enamorados, los dos  inician su aventura rodeados del cariño de familiares y amigos. Les espera un futuro apasionante, lleno de sueños, proyectos y momentos inolvidables, construido paso a paso con la misma ilusión que refleja esta imagen.

Que este pasillo de pétalos sea solo el primero de los muchos caminos maravillosos que recorrerán juntos.

Lola

Lola en París

Lola en París no es una serie, pero debería. 

Mientras Emily corre por París con looks imposibles, Lola se sienta en la maison Scaramouche, pide algo rico, mira alrededor y conquista la ciudad sin despeinarse.

Aquí, entre luces cálidas, copas que brillan y conversaciones que flotan, París parece decirle: “Tranquila, chérie… la escena es tuya.”

No hay drama, no hay guion, no hay jefes gritándole en inglés. Solo Lola, París y ese estilo natural que ni Netflix podría replicar.

Porque si Emily in Paris es ficción, Lola en París es la versión premium: la vida real, con encanto de verdad.

Mujer con cabello rizado, sumergida en agua, con los ojos cerrados y expresión serena.

Agua

Bajo el agua, todo se ordena

Cuando el mundo pesa, sumérgete en tu propio silencio. Ahí, donde la luz llega filtrada y suave, todo vuelve a su lugar.

Conduciendo

Lola no conduce. Se encuentra

Lola no tiene prisa.
Nunca la tuvo.

Conduce como quien piensa,
como quien se escucha por primera vez en mucho tiempo.

El mundo pasa fuera, desenfocado.
Luces, ruido, gente… todo lejos.
Dentro, solo ella.

Y ese instante suspendido
entre lo que fue
y lo que aún no ha decidido ser.

No conduce para llegar.
Conduce para entender.

Porque a veces no necesitas respuestas.
Solo un trayecto.
Y el valor de mirarte, aunque sea en un reflejo.


Hay personas que viajan. Y otras, como Lola, que vuelven a sí mismas.

Atardecer

El último destello

Cuando el sol baja, la cámara se vuelve filósofa. Los tonos calidos hacen su magia y convierte la playa en una galaxia dorada donde el tiempo se detiene y el viento tiene banda sonora.

El sombrero no es accesorio, es manifiesto. Las gafas, escudo solar y actitud. La luz, pura ficción, parece real, pero es una escena que se inventa a sí misma.

Esta foto no pregunta quién eres, sino qué historia estás contando con esa sonrisa. Y la respuesta es simple: estás viviendo tu propio plano secuencia.

Falleras

Congelar el momento

En un mundo donde las imágenes se consumen y se olvidan en segundos, transformar un selfie fallero en un lienzo es un gesto precioso, convertir lo fugaz en eterno. Porque las Fallas no son solo pólvora y fuego. También son personas, momentos, gestos pequeños que cuentan historias grandes.

Y a veces, basta con mirar desde arriba  como si el artista flotara sobre la escena para descubrir que lo cotidiano también puede ser arte.

Philip Colbert

Más allá del objeto

Colbert no solo crea esculturas: construye universos. Su lenguaje visual mezcla humor, crítica y deseo. En Madrid, su obra se convierte en una declaración de intenciones: el arte contemporáneo no pide permiso, ocupa el espacio y lo redefine..

La cúpula

El corazón de cristal que late sobre Madrid

Hay lugares que no solo se miran, se escuchan. La cúpula del Hotel Palace de Madrid es uno de ellos. Un susurro de luz suspendido sobre un siglo de historias, un lucernario que ha visto pasar reyes, artistas, conspiradores, viajeros y soñadores. Desde 1912, esta joya Art Nouveau ilumina el interior del hotel como si fuera un amanecer detenido en el tiempo.

Diseñada por el arquitecto Eduard Ferrés y construida por los legendarios vidrieros Maumejean, la cúpula es mucho más que un techo: es un símbolo. Un recordatorio de aquella Belle Époque en la que Madrid decidió abrirse al mundo con elegancia, modernidad y ambición.

Arlequín 

Alma y expresión en un ninot fallero

En cada Falla hay piezas que buscan hacer reír, otras que buscan sorprender… y luego están las que, como esta, logran conmover. Porque en su mirada hay algo humano, algo que trasciende el cartón y la pintura. Algo que nos recuerda que el arte fallero no solo se mira: se siente.

Benidorm

Benidorm de noche

Hay fotografías que no se toman, te toman a ti. Esta imagen de Benidorm, capturada desde la última planta del Hotel Bali a 170 metros suspendidos entre el vértigo y la calma  pertenece a esa categoría.

San Juan de Gaztelugatxe

Larga exposición

Fotografía tomada con una exposición de 30 segundos, con eso se consigue  hacer desaparecer a todas las personas en movimiento que hay en cuadro.

Nitsuga

Cartel en Times Square

Bienvenidos al epicentro de la ficción urbana. Esta imagen no documenta una noche en Nueva York: la inventa. Es un Times Square reconstruido desde la memoria colectiva, donde los anuncios brillan más que la luna y los personajes se funden con el decorado como si fueran parte de un musical que nunca existió.

La técnica detrás de esta composición no busca capturar la realidad, sino hackearla. Cada elemento  (desde los carteles de Broadway hasta la sonrisa de Lola en primer plano) está coreografiado para provocar una pregunta: ¿Qué pasa cuando la fotografía deja de ser testigo y se convierte en guionista?

"NITSUGA FOTOGRAFÍA" aparece como un guiño dentro del caos visual, una firma que no se esconde, sino que se integra en el relato. Porque aquí, el fotógrafo no observa, interviene. Esta escena es una ficción construida con luz real, una postal imposible que existe solo porque alguien decidió imaginarla.

Star wars 40 años

Star wars

Dentro de la película

Estoy fotografiando la escena desde dentro, como si me hubieran contratado de improviso para cubrir una guerra intergaláctica con luz roja, chispas volando y un casco brillante que parece salido de un catálogo Sith edición premium.

Mientras los láseres pasan rozando, yo hago lo que haría cualquier fotógrafo sensato: buscar el ángulo bueno.

Pablo

Supermotard

No fui yo quien capturó la curva. Fue la curva la que me atrapó primero. Estaba ahí, doblándose como un latido, esperando a que alguien entendiera su lenguaje. Y entonces apareció él: una KTM encendida por dentro, con esas llantas naranja que parecían querer incendiar el asfalto. No venía pilotando; venía declarando.

Lo vi inclinarse y supe que tenía menos de un segundo para decidir si quería ser testigo o cómplice. Elegí lo segundo. Ajusté el encuadre, respiré como si el aire también pudiera doblarse, y dejé que la cámara hiciera lo que mejor sabe, congelar lo que en realidad nunca se detiene.

Pablo pasó tan cerca que casi pude escuchar el roce del viento contra su casco multicolor. El fondo se deshizo en un borrón verde y ocre, como si la rotonda se rindiera ante la velocidad. Y en ese instante, justo en ese punto imposible entre el vértice y el caos, la foto se hizo.

No es una imagen de una moto en curva. Es el recuerdo de un segundo que decidió no morir.

Lucía

Surf en las Landas

Lo que más me gusta de la imagen de Lucía no es lo que muestra, sino lo que insinúa. El frío del agua en las manos. El latido acelerado. La respiración profunda. La sensación de que el mundo se reduce a un solo gesto: remar hacia adelante.

Ese instante es íntimo, casi sagrado. Y quien ha surfeado alguna vez lo reconoce al instante.

Ventanuco

La luz como protagonista

En los pueblos blancos, la arquitectura está pensada para dialogar con el sol. Las paredes encaladas devuelven la claridad, y los ventanucos, estrechos, profundos, casi tímidos, se convierten en marcos perfectos para ese juego de sombras que cambia a lo largo del día. Cada ventana es un pequeño teatro donde la luz entra, se filtra y se transforma.

Surfeando

Surfeando la cresta de la ola

Esta foto captura ese momento en el que el surfista despega. No es un salto cualquiera: es la consecuencia de leer la ola, sentir su fuerza, anticipar su forma y confiar en que el cuerpo sabrá qué hacer.

Ese vuelo breve es una conversación íntima con el océano. Un “te sigo” y un “te dejo llevarme”.

Y aunque desde fuera parezca adrenalina pura, por dentro suele sentirse como una calma extraña, una claridad que solo aparece cuando estás completamente dentro del movimiento.

Trainera

Donstia Arraun Lagunak

Tuvimos el privilegio de hacer una sesión de fotos en una jornada de entrenamento de las chicas del club de remo olímpico Donostia Arraun Lagunak.

Las acompañamos en una motora muy cerca de ellas por toda la bahía de San Sebastián con el entrenador dando instrucciones desde la motora, fue muy emocionante y pudimos hacer fotos tan espectaculares como esta.

Pesquero

Faenando en Pasaia

En Pasaia, la pesca no es solo una actividad económica: es identidad. Las fiestas, la gastronomía y la vida cotidiana están profundamente ligadas al mar. Desde las parrillas donde se asa el pescado recién llegado hasta las historias que se cuentan en las tabernas del puerto, todo respira tradición marinera.

Además, iniciativas como la recuperación de embarcaciones históricas o la celebración de eventos marítimos mantienen viva la memoria colectiva y acercan este mundo a nuevas generaciones.

Contrastes

Cartel de la exposición en Deusto Campus 

Con esta fotografía  abrimos la exposición que pudimos hacer en la universidad de Deusto en San Sebastián en 2017,  título de  la  exposición: Contrastes. 

Filipe Court

Músico brasileño 

Filipe es músico y surfista, brasileño de origen pero ya casi donostiarra de corazón. Hemos compartido buenos ratos entre olas y acordes, yo detrás de la cámara, como siempre. Esta foto, que Filipe usó como  portada, nació en uno de esos momentos mágicos donde todo encaja sin planearlo.

Lola

Fuerza en movimiento

Hay mujeres que no solo enfrentan la vida… la transforman. Lola es una de ellas.

En lo personal, ha atravesado tormentas que muchos no podrían ni imaginar. En lo profesional, ha escalado montañas que parecían imposibles. Y en cada paso, ha demostrado que la resiliencia no es solo resistir, sino renacer con más fuerza, más sabiduría y más luz.

Su mirada serena y su sonrisa suave no cuentan toda la historia, pero sí revelan algo esencial: que detrás de cada cicatriz hay una victoria. Que cada caída fue una lección. Y que hoy, Lola no solo camina… inspira.

Mar y Marcos

25 Años de...  Mar y Marcos

La escena: un túnel de ramas entrelazadas, como sus vidas, con luz filtrada que parece decir: “Esto no es un filtro, es magia real”.

 

Ficción

Dentro del videojuego

Lo que he creado es mucho más que una imagen: es una narrativa visual que fusiona mi mundo como fotógrafo con el universo épico del videojuego.

La inclusión de la cámara y mi presencia en la escena no solo rompe la cuarta pared, sino que convierte al espectador en testigo de una historia donde yo soy protagonista y cronista a la vez. Fascinante.

La Concha

Playa de la concha

Esta imagen no documenta, provoca. Nos recuerda que incluso en la multitud, hay historias que brillan. Que el ojo del viajero no busca lo evidente, sino lo que resiste al olvido.

Fotografía realizada desde la última planta del hotel de Londres y de Inglaterra de San Sebastián.

Surf

Esperando la ola

En Donostia, el surf no es solo deporte: es identidad, ritual y poesía en movimiento. Con esta fotografía intenté capturar ese instante sagrado donde el mar y el alma se sincronizan a la espera de la ola.

Miniatura

Real Monasterio de Santa María de la Valldigna

El Monasterio de Simat de la Valldigna no es solo un conjunto de piedras antiguas, es un viaje en el tiempo con banda sonora de grillos y eco de campanas. Fundado en 1298 por Jaime II, este lugar fue durante siglos el motor espiritual y económico de la comarca. Hoy, tras sobrevivir a terremotos, expolios y silencios, se levanta como un escenario donde la historia se mezcla con la calma del valle.

Pasear por sus claustros es como entrar en un libro abierto, bóvedas góticas que susurran, portales que aún presumen de escudos, y rincones que parecen diseñados para fotógrafos nocturnos en busca de magia. El Monasterio no solo se visita, se vive: cada piedra cuenta un secreto y cada sombra invita a imaginar lo invisible. 

El efecto miniatura en fotografía, también llamado tilt-shift o efecto diorama, es una técnica que transforma escenas reales en imágenes que parecen maquetas a escala. Se logra mediante un desenfoque selectivo que imita la escasa profundidad de campo típica de la fotografía macro y en este caso al monasterio le sienta espectacular.

 

Costaleros

La fuerza invisible de la Semana santa

Bajo el peso de la madera y el oro, los costaleros sostienen el alma de la Semana Santa. No se les ve, pero su esfuerzo marca el ritmo del fervor. Cada paso, cada respiración, cada golpe de tambor se sincroniza con su sacrificio silencioso. Son la columna vertebral de una tradición que une fe, arte y resistencia.

Autorretrato

A través de la cámara

Un autorretrato no es simplemente una foto del que dispara. Es una declaración. Un espejo que no devuelve solo el rostro, sino el universo que lo habita.

La imagen tiene una fuerza narrativa que inspira a repensar lo que significa mirarse a uno mismo a través del arte.

Distorsión

Desenfoque de movimiento

El desenfoque por movimiento ocurre cuando el sujeto, la cámara o ambos se desplazan durante el tiempo de exposición. En lugar de congelar la acción, esta técnica registra el desplazamiento como una estela o rastro, generando una sensación de dinamismo, fluidez o abstracción.

15 M

El despertar de una generación

El 15 de mayo de 2011, miles de personas salieron a las calles de Madrid, Barcelona, Valencia y decenas de ciudades más para protestar contra la crisis económica, la corrupción y la falta de representación política. Lo que comenzó como una manifestación convocada por colectivos como Democracia Real Ya y Juventud Sin Futuro se transformó en acampadas espontáneas en plazas emblemáticas como la Puerta del Sol de Madrid, la Plaza de Catalunya de Barcelona  o la plaza del ayuntamiento de Valencia, donde se debatía, se dormía y se soñaba con otro país.

El lema “No nos representan” se convirtió en símbolo de una ruptura con el bipartidismo y con el dominio de bancos y corporaciones. Aquella energía horizontal, apartidista y asindicalista, dio lugar a asambleas vecinales y movimientos sectoriales como la Marea Verde (educación), la Marea Blanca (sanidad) o la PAH (vivienda)

El encuadre cinematográfico y el contraste entre el individuo y la masa reflejan la tensión entre lo personal y lo colectivo. Cada rostro en la multitud es una historia, una demanda, una esperanza. La fotografía se convierte así en testimonio visual de la dignidad compartida.

La foto la hice en la puerta del ayuntamineto de Valencia.

 

Carnaval

Color, tradición y alegría en cada rincón

Aunque hoy lo vivimos como una gran fiesta popular, el Carnaval tiene raíces muy antiguas. Sus orígenes se remontan a celebraciones paganas que marcaban el final del invierno y la llegada de la primavera. Con el tiempo, estas tradiciones evolucionaron hasta convertirse en las fiestas vibrantes que conocemos hoy.

Industria 4.0

La revolución que está transformando la forma de producir

La Industria 4.0 representa un salto histórico en la manera en que fabricamos, gestionamos y optimizamos procesos. No es solo una tendencia tecnológica: es un nuevo paradigma productivo basado en la conexión inteligente entre máquinas, datos y personas. Su objetivo es crear sistemas más eficientes, flexibles y capaces de adaptarse a un mercado global en constante cambio

Queso Idiazabal

Concurso de quesos de Ordizia

El Concurso de Quesos Idiazabal de Ordizia es uno de los grandes rituales gastronómicos del País Vasco, una cita que combina tradición, excelencia y un profundo respeto por el oficio pastoril. Cada septiembre, Ordizia se convierte en el epicentro del queso artesano, reuniendo a pastores, gastrónomos y amantes del producto en un evento que forma parte esencial de las Euskal Jaiak.

Gravity

Cuando el mar decide ponerse patas arriba

Cuando pilotas una  moto de agua no solo desafías las olas: desafías la lógica. El océano aparece arriba, el piloto abajo y, entre ambos, un giro de 180 grados que convierte la física en un chiste interno. La escena parece gritar que la gravedad es opcional y que, a veces, el mundo se ve mejor cuando lo volteas.

Cada salto es un instante suspendido donde el mar se convierte en cielo y el cielo en un recordatorio de que la adrenalina no entiende de orientación. Aquí no hay arriba ni abajo: solo velocidad, agua y un piloto que decide reescribir las reglas del equilibrio.

Mamá

María Cazallas de la Cruz

Esta es María. Tiene 89 años y una mirada que ha visto más de lo que muchos podríamos imaginar. Nació en 1936, en plena Guerra Civil española, y creció entre los silencios de una posguerra que marcó a toda una generación. Pero si algo define a María no es   el dolor, sino la resiliencia.

Fue madre, trabajadora incansable, y mujer adelantada a su tiempo. En una España que apenas permitía soñar, ella soñó.  Y lo  hizo con alegría, con coraje, con una capacidad de adaptación que hoy sigue inspirando.

María no es solo mi madre. Es historia viva. Es ternura y temple. Es la belleza de lo invisible, la luz que permanece cuando todo parece apagarse.

 

Papá

Pedro Antonio Calixto Espinosa Olivares

Este es Pedro, tiene 95 años. No recuerda lo que comió hace cinco minutos, pero puede contarte con detalle cómo olía el pan en la posguerra. 

Con solo seis años, la Guerra Civil le robó la escuela, los lápices y la infancia. La posguerra fue su universidad, allí se graduó en resiliencia, en dignidad, en supervivencia.

Hoy camina lento, con la mirada perdida entre los árboles que no sabe si ha visto antes. Pero cuando le hablas de su pasado, de la radio de válvulas o del olor a tierra mojada en los campos de la mancha, se transforma. Se enciende. Se vuelve cronista de un país que ya no existe.

Su rostro, surcado por el tiempo, es un mapa de historias que no están en los libros. Y aunque la memoria instantánea se le escapa como agua entre los dedos, su pasado es un archivo vivo que resiste el paso de los días.

Este post  es un homenaje, es un recordatorio, hay vidas que no necesitan títulos ni medallas para ser épicas. Mi padre es una de ellas.

©Derechos de autor. Todos los derechos reservados.

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