
Lola
Lola en París
Lola en París no es una serie, pero debería.
Mientras Emily corre por París con looks imposibles, Lola se sienta en la maison Scaramouche, pide algo rico, mira alrededor y conquista la ciudad sin despeinarse.
Aquí, entre luces cálidas, copas que brillan y conversaciones que flotan, París parece decirle: “Tranquila, chérie… la escena es tuya.”
No hay drama, no hay guion, no hay jefes gritándole en inglés. Solo Lola, París y ese estilo natural que ni Netflix podría replicar.
Porque si Emily in Paris es ficción, Lola en París es la versión premium: la vida real, con encanto de verdad.

Silencio
Noche enredada
La enredadera abrazaba la casa y la noche, sin prisa, abrazaba la calle.
Nosotros subíamos despacio, sintiendo cómo París se cerraba sobre sí misma para contarnos algo en voz baja.

Sacré‑Cœur
El Sacré‑Cœur vigilando el barrio
Caminando por la calle sentimos al Sacré‑Cœur ahí arriba, encendido como un guardián antiguo.
Las ventanas brillaban, las farolas respiraban lento, y nosotros avanzabamos con la sensación de que la basílica no solo iluminaba el barrio… también lo escuchaba.
París tiene esta forma de mirarte sin decir nada, pero dejándotelo todo claro.

Sacré‑Cœur
La cuesta que posó sin testigos
Montmartre decidió hacer magia: una cuesta vacía, el Sacré‑Cœur vigilando, y ni un alma para arruinar la toma.
La calle posó. Nosotros hicimos la foto. París entendió la lección.

Montmartre
parís en solencio
Montmartre decidió hacer algo revolucionario: quedarse solo. Ni turistas, ni colas, ni el señor del selfie infinito. Solo una esquina iluminada, un café que parece posar y un atardecer que te guiña el ojo.
La calle, vacía, parecía decir: “Hoy descanso. Pasen mañana.”
A veces París también necesita un respiro… y nosotros estabamos ahí para pillarlo in fraganti.

Montmartre
Luz en sus manos
Ella pintaba. Yo solo encuadré el instante en que Montmartre la eligió.

1836
El obelisco de París
Año: 1836.
Conclusión: París ganó un monumento.
El obelisco… perdió el desierto.
Mientras tanto hoy...
París corriendo.
El obelisco quieto.
Nosotros en medio, fingiendo que entendemos algo.
La torre Eiffel hace luces.
El obelisco hace nada. Y aun así… gana.

Métropolitain
Metro de París
El métro parisino es básicamente un teletransporte con publicidad. Un segundo estás en La Chapelle, al siguiente apareces en Montmartre preguntándote cómo demonios has llegado tan rápido. La foto lo dice todo: un tren pasando tan deprisa que ni el propio París se ha enterado. Moverse por la ciudad así debería ser ilegal… pero oye, nos ha venido de lujo. París corre. Y nosotros detrás, pero con estilo.

Agua
Bajo el agua, todo se ordena
Cuando el mundo pesa, sumérgete en tu propio silencio. Ahí, donde la luz llega filtrada y suave, todo vuelve a su lugar.

Conduciendo
Lola no conduce. Se encuentra
Lola no tiene prisa.
Nunca la tuvo.
Conduce como quien piensa,
como quien se escucha por primera vez en mucho tiempo.
El mundo pasa fuera, desenfocado.
Luces, ruido, gente… todo lejos.
Dentro, solo ella.
Y ese instante suspendido
entre lo que fue
y lo que aún no ha decidido ser.
No conduce para llegar.
Conduce para entender.
Porque a veces no necesitas respuestas.
Solo un trayecto.
Y el valor de mirarte, aunque sea en un reflejo.
Hay personas que viajan. Y otras, como Lola, que vuelven a sí mismas.

Atardecer
El último destello
Cuando el sol baja, la cámara se vuelve filósofa. Los tonos calidos hacen su magia y convierte la playa en una galaxia dorada donde el tiempo se detiene y el viento tiene banda sonora.
El sombrero no es accesorio, es manifiesto. Las gafas, escudo solar y actitud. La luz, pura ficción, parece real, pero es una escena que se inventa a sí misma.
Esta foto no pregunta quién eres, sino qué historia estás contando con esa sonrisa. Y la respuesta es simple: estás viviendo tu propio plano secuencia.

Falleras
Congelar el momento
En un mundo donde las imágenes se consumen y se olvidan en segundos, transformar un selfie fallero en un lienzo es un gesto precioso, convertir lo fugaz en eterno. Porque las Fallas no son solo pólvora y fuego. También son personas, momentos, gestos pequeños que cuentan historias grandes.
Y a veces, basta con mirar desde arriba como si el artista flotara sobre la escena para descubrir que lo cotidiano también puede ser arte.

Philip Colbert
Más allá del objeto
Colbert no solo crea esculturas: construye universos. Su lenguaje visual mezcla humor, crítica y deseo. En Madrid, su obra se convierte en una declaración de intenciones: el arte contemporáneo no pide permiso, ocupa el espacio y lo redefine..

La cúpula
El corazón de cristal que late sobre Madrid
Hay lugares que no solo se miran, se escuchan. La cúpula del Hotel Palace de Madrid es uno de ellos. Un susurro de luz suspendido sobre un siglo de historias, un lucernario que ha visto pasar reyes, artistas, conspiradores, viajeros y soñadores. Desde 1912, esta joya Art Nouveau ilumina el interior del hotel como si fuera un amanecer detenido en el tiempo.
Diseñada por el arquitecto Eduard Ferrés y construida por los legendarios vidrieros Maumejean, la cúpula es mucho más que un techo: es un símbolo. Un recordatorio de aquella Belle Époque en la que Madrid decidió abrirse al mundo con elegancia, modernidad y ambición.

Arlequín
Alma y expresión en un ninot fallero
En cada Falla hay piezas que buscan hacer reír, otras que buscan sorprender… y luego están las que, como esta, logran conmover. Porque en su mirada hay algo humano, algo que trasciende el cartón y la pintura. Algo que nos recuerda que el arte fallero no solo se mira: se siente.

París
Una calle cualquiera
París siempre ha querido ser una postal. Lo curioso es que, visto desde arriba, ni siquiera parece una ciudad: parece una maqueta cara, de esas que uno no se atreve a tocar por miedo a que el urbanista se enfade. Desde esta altura, la calle deja de ser calle y se convierte en un juguete. Los coches son piezas de un scalextric silencioso, los peatones son figuritas de plástico que alguien ha colocado con demasiada paciencia, y las fachadas… las fachadas son el recordatorio de que aquí todo está diseñado para ser mirado, incluso cuando nadie mira.
La escena es sencilla: una calle cualquiera de París, recta, obediente, flanqueada por edificios que se repiten como si la ciudad hubiera hecho “copiar y pegar” con sus propias manzanas. Tejados grises, chimeneas alineadas, balcones que parecen decorado de teatro. Nada extraordinario. Y sin embargo, cuando la miras desde arriba y le aplicas ese efecto miniatura, la ciudad se rinde: deja de tomarse tan en serio a sí misma.

Torre Eiffel
París de noche
Breve historia de la Torre Eiffel
Inauguración: 31 de marzo de 1889, como pieza central de la Exposición Universal que conmemoraba el centenario de la Revolución Francesa.
Diseño: Ideada por los ingenieros Maurice Koechlin y Émile Nouguier, bajo la dirección de Gustave Eiffel. El arquitecto Stephen Sauvestre aportó el toque estético final.
Construcción récord: 2 años, 2 meses y 5 días. Altura original: 300 metros, hoy alcanza 330 metros con antenas.
Recepción inicial: Muy criticada por artistas e intelectuales, fue considerada una monstruosidad. Su aceptación llegó con el éxito de la exposición.
Uso posterior: Sirvió como antena de radio, laboratorio meteorológico y símbolo nacional. Hoy recibe más de 7 millones de visitantes al año, siendo uno de los monumentos más visitados del mundo.
Evolución de su iluminación
1889–1900: Gas y primeros focos
Iluminación inicial: Quemadores de gas en globos de cristal opalescente.
Faro en la cima: Proyectaba los colores de Francia con intensidad intermitente.
1900–1937: Electricidad y espectáculo
Exposición Universal 1900: Se instalaron 5000 bombillas eléctricas.
Citroën (1925–1936): Publicidad luminosa con 250 000 lámparas visibles a 40 km.
1933: Reloj de 15 metros con agujas iluminadas.
1937: Tubos fluorescentes de colores y proyectores que convertían la torre en un encaje de luz.
1985: Revolución luminosa
Diseño de Pierre Bideau: Se instalan 336 lámparas de sodio dentro de la estructura.
Efecto visual: La torre se convierte en fuente de luz, con tono amarillo anaranjado, como una joya engastada.
Ahorro energético (2004): Se reemplazan por lámparas de 600 W, más eficientes.
2000–hoy: Destellos y celebraciones
Año 2000: Se añaden 20 000 flashes parpadeantes que brillan durante 5 minutos cada hora por la noche.
Eventos especiales: Azul para el milenio, rojo para el Año Nuevo Chino, azul para la Fiesta de Europa.
Foto tomada desde abajo, en el río Sena.

Benidorm
Benidorm de noche
Hay fotografías que no se toman, te toman a ti. Esta imagen de Benidorm, capturada desde la última planta del Hotel Bali a 170 metros suspendidos entre el vértigo y la calma pertenece a esa categoría.

Gare de Lyon
París al anochecer
La noche cae sobre París como un telón de terciopelo azul. En la Rue de Lyon, los faroles despiertan uno a uno, marcando el inicio de una coreografía urbana que solo la ciudad luz sabe ejecutar. Al fondo, la majestuosa torre del reloj de la Gare de Lyon se alza como un centinela del tiempo, iluminada con una elegancia que no necesita anunciarse.
Los taxis esperan con sus luces verdes encendidas, como luciérnagas modernas listas para llevar historias a otros rincones de la ciudad. Las fachadas de los restaurantes y cafés brillan con neones cálidos, invitando a los caminantes a detenerse, a saborear, a mirar. Hay algo en el aire: quizás el eco de una canción francesa, quizás el murmullo de recuerdos que se cruzan en cada esquina.
Las ramas desnudas de los árboles dibujan siluetas sobre el cielo que se oscurece, como si París estuviera escribiendo poesía con sombras. Es invierno, pero no hay frío que opaque la belleza de este instante. Cada paso sobre el asfalto húmedo parece resonar con una promesa: la de que, en esta ciudad, incluso el tránsito tiene alma.
Y entonces, uno se detiene. Mira el reloj. No para saber la hora, sino para recordar que en París, al anochecer, el tiempo no importa. Lo que importa es estar allí, justo en ese cruce de luces, historias y silencios compartidos.

San Juan de Gaztelugatxe
Larga exposición
Fotografía tomada con una exposición de 30 segundos, con eso se consigue hacer desaparecer a todas las personas en movimiento que hay en cuadro.

Nitsuga
Cartel en Times Square
Bienvenidos al epicentro de la ficción urbana. Esta imagen no documenta una noche en Nueva York: la inventa. Es un Times Square reconstruido desde la memoria colectiva, donde los anuncios brillan más que la luna y los personajes se funden con el decorado como si fueran parte de un musical que nunca existió.
La técnica detrás de esta composición no busca capturar la realidad, sino hackearla. Cada elemento (desde los carteles de Broadway hasta la sonrisa de Lola en primer plano) está coreografiado para provocar una pregunta: ¿Qué pasa cuando la fotografía deja de ser testigo y se convierte en guionista?
"NITSUGA FOTOGRAFÍA" aparece como un guiño dentro del caos visual, una firma que no se esconde, sino que se integra en el relato. Porque aquí, el fotógrafo no observa, interviene. Esta escena es una ficción construida con luz real, una postal imposible que existe solo porque alguien decidió imaginarla.

Star wars
Dentro de la película
Estoy fotografiando la escena desde dentro, como si me hubieran contratado de improviso para cubrir una guerra intergaláctica con luz roja, chispas volando y un casco brillante que parece salido de un catálogo Sith edición premium.
Mientras los láseres pasan rozando, yo hago lo que haría cualquier fotógrafo sensato: buscar el ángulo bueno.

Pablo
Supermotard
No fui yo quien capturó la curva. Fue la curva la que me atrapó primero. Estaba ahí, doblándose como un latido, esperando a que alguien entendiera su lenguaje. Y entonces apareció él: una KTM encendida por dentro, con esas llantas naranja que parecían querer incendiar el asfalto. No venía pilotando; venía declarando.
Lo vi inclinarse y supe que tenía menos de un segundo para decidir si quería ser testigo o cómplice. Elegí lo segundo. Ajusté el encuadre, respiré como si el aire también pudiera doblarse, y dejé que la cámara hiciera lo que mejor sabe, congelar lo que en realidad nunca se detiene.
Pablo pasó tan cerca que casi pude escuchar el roce del viento contra su casco multicolor. El fondo se deshizo en un borrón verde y ocre, como si la rotonda se rindiera ante la velocidad. Y en ese instante, justo en ese punto imposible entre el vértice y el caos, la foto se hizo.
No es una imagen de una moto en curva. Es el recuerdo de un segundo que decidió no morir.

Lucía
Surf en las Landas
Lo que más me gusta de la imagen de Lucía no es lo que muestra, sino lo que insinúa. El frío del agua en las manos. El latido acelerado. La respiración profunda. La sensación de que el mundo se reduce a un solo gesto: remar hacia adelante.
Ese instante es íntimo, casi sagrado. Y quien ha surfeado alguna vez lo reconoce al instante.

Ventanuco
La luz como protagonista
En los pueblos blancos, la arquitectura está pensada para dialogar con el sol. Las paredes encaladas devuelven la claridad, y los ventanucos, estrechos, profundos, casi tímidos, se convierten en marcos perfectos para ese juego de sombras que cambia a lo largo del día. Cada ventana es un pequeño teatro donde la luz entra, se filtra y se transforma.

Surfeando
Surfeando la cresta de la ola
Esta foto captura ese momento en el que el surfista despega. No es un salto cualquiera: es la consecuencia de leer la ola, sentir su fuerza, anticipar su forma y confiar en que el cuerpo sabrá qué hacer.
Ese vuelo breve es una conversación íntima con el océano. Un “te sigo” y un “te dejo llevarme”.
Y aunque desde fuera parezca adrenalina pura, por dentro suele sentirse como una calma extraña, una claridad que solo aparece cuando estás completamente dentro del movimiento.

Trainera
Donstia Arraun Lagunak
Tuvimos el privilegio de hacer una sesión de fotos en una jornada de entrenamento de las chicas del club de remo olímpico Donostia Arraun Lagunak.
Las acompañamos en una motora muy cerca de ellas por toda la bahía de San Sebastián con el entrenador dando instrucciones desde la motora, fue muy emocionante y pudimos hacer fotos tan espectaculares como esta.

Pesquero
Faenando en Pasaia
En Pasaia, la pesca no es solo una actividad económica: es identidad. Las fiestas, la gastronomía y la vida cotidiana están profundamente ligadas al mar. Desde las parrillas donde se asa el pescado recién llegado hasta las historias que se cuentan en las tabernas del puerto, todo respira tradición marinera.
Además, iniciativas como la recuperación de embarcaciones históricas o la celebración de eventos marítimos mantienen viva la memoria colectiva y acercan este mundo a nuevas generaciones.

Contrastes
Cartel de la exposición en Deusto Campus
Con esta fotografía abrimos la exposición que pudimos hacer en la universidad de Deusto en San Sebastián en 2017, título de la exposición: Contrastes.

Filipe Court
Músico brasileño
Filipe es músico y surfista, brasileño de origen pero ya casi donostiarra de corazón. Hemos compartido buenos ratos entre olas y acordes, yo detrás de la cámara, como siempre. Esta foto, que Filipe usó como portada, nació en uno de esos momentos mágicos donde todo encaja sin planearlo.

Lola
Fuerza en movimiento
Hay mujeres que no solo enfrentan la vida… la transforman. Lola es una de ellas.
En lo personal, ha atravesado tormentas que muchos no podrían ni imaginar. En lo profesional, ha escalado montañas que parecían imposibles. Y en cada paso, ha demostrado que la resiliencia no es solo resistir, sino renacer con más fuerza, más sabiduría y más luz.
Su mirada serena y su sonrisa suave no cuentan toda la historia, pero sí revelan algo esencial: que detrás de cada cicatriz hay una victoria. Que cada caída fue una lección. Y que hoy, Lola no solo camina… inspira.

Mar y Marcos
25 Años de... Mar y Marcos
La escena: un túnel de ramas entrelazadas, como sus vidas, con luz filtrada que parece decir: “Esto no es un filtro, es magia real”.

Ficción
Dentro del videojuego
Lo que he creado es mucho más que una imagen: es una narrativa visual que fusiona mi mundo como fotógrafo con el universo épico del videojuego.
La inclusión de la cámara y mi presencia en la escena no solo rompe la cuarta pared, sino que convierte al espectador en testigo de una historia donde yo soy protagonista y cronista a la vez. Fascinante.

La Concha
Playa de la concha
Esta imagen no documenta, provoca. Nos recuerda que incluso en la multitud, hay historias que brillan. Que el ojo del viajero no busca lo evidente, sino lo que resiste al olvido.
Fotografía realizada desde la última planta del hotel de Londres y de Inglaterra de San Sebastián.

Surf
Esperando la ola
En Donostia, el surf no es solo deporte: es identidad, ritual y poesía en movimiento. Con esta fotografía intenté capturar ese instante sagrado donde el mar y el alma se sincronizan a la espera de la ola.

Miniatura
Real Monasterio de Santa María de la Valldigna
El Monasterio de Simat de la Valldigna no es solo un conjunto de piedras antiguas, es un viaje en el tiempo con banda sonora de grillos y eco de campanas. Fundado en 1298 por Jaime II, este lugar fue durante siglos el motor espiritual y económico de la comarca. Hoy, tras sobrevivir a terremotos, expolios y silencios, se levanta como un escenario donde la historia se mezcla con la calma del valle.
Pasear por sus claustros es como entrar en un libro abierto, bóvedas góticas que susurran, portales que aún presumen de escudos, y rincones que parecen diseñados para fotógrafos nocturnos en busca de magia. El Monasterio no solo se visita, se vive: cada piedra cuenta un secreto y cada sombra invita a imaginar lo invisible.
El efecto miniatura en fotografía, también llamado tilt-shift o efecto diorama, es una técnica que transforma escenas reales en imágenes que parecen maquetas a escala. Se logra mediante un desenfoque selectivo que imita la escasa profundidad de campo típica de la fotografía macro y en este caso al monasterio le sienta espectacular.

Costaleros
La fuerza invisible de la Semana santa
Bajo el peso de la madera y el oro, los costaleros sostienen el alma de la Semana Santa. No se les ve, pero su esfuerzo marca el ritmo del fervor. Cada paso, cada respiración, cada golpe de tambor se sincroniza con su sacrificio silencioso. Son la columna vertebral de una tradición que une fe, arte y resistencia.

Autorretrato
A través de la cámara
Un autorretrato no es simplemente una foto del que dispara. Es una declaración. Un espejo que no devuelve solo el rostro, sino el universo que lo habita.
La imagen tiene una fuerza narrativa que inspira a repensar lo que significa mirarse a uno mismo a través del arte.

Distorsión
Desenfoque de movimiento
El desenfoque por movimiento ocurre cuando el sujeto, la cámara o ambos se desplazan durante el tiempo de exposición. En lugar de congelar la acción, esta técnica registra el desplazamiento como una estela o rastro, generando una sensación de dinamismo, fluidez o abstracción.

15 M
El despertar de una generación
El 15 de mayo de 2011, miles de personas salieron a las calles de Madrid, Barcelona, Valencia y decenas de ciudades más para protestar contra la crisis económica, la corrupción y la falta de representación política. Lo que comenzó como una manifestación convocada por colectivos como Democracia Real Ya y Juventud Sin Futuro se transformó en acampadas espontáneas en plazas emblemáticas como la Puerta del Sol de Madrid, la Plaza de Catalunya de Barcelona o la plaza del ayuntamiento de Valencia, donde se debatía, se dormía y se soñaba con otro país.
El lema “No nos representan” se convirtió en símbolo de una ruptura con el bipartidismo y con el dominio de bancos y corporaciones. Aquella energía horizontal, apartidista y asindicalista, dio lugar a asambleas vecinales y movimientos sectoriales como la Marea Verde (educación), la Marea Blanca (sanidad) o la PAH (vivienda)
El encuadre cinematográfico y el contraste entre el individuo y la masa reflejan la tensión entre lo personal y lo colectivo. Cada rostro en la multitud es una historia, una demanda, una esperanza. La fotografía se convierte así en testimonio visual de la dignidad compartida.
La foto la hice en la puerta del ayuntamineto de Valencia.

Carnaval
Color, tradición y alegría en cada rincón
Aunque hoy lo vivimos como una gran fiesta popular, el Carnaval tiene raíces muy antiguas. Sus orígenes se remontan a celebraciones paganas que marcaban el final del invierno y la llegada de la primavera. Con el tiempo, estas tradiciones evolucionaron hasta convertirse en las fiestas vibrantes que conocemos hoy.

Industria 4.0
La revolución que está transformando la forma de producir
La Industria 4.0 representa un salto histórico en la manera en que fabricamos, gestionamos y optimizamos procesos. No es solo una tendencia tecnológica: es un nuevo paradigma productivo basado en la conexión inteligente entre máquinas, datos y personas. Su objetivo es crear sistemas más eficientes, flexibles y capaces de adaptarse a un mercado global en constante cambio

Queso Idiazabal
Concurso de quesos de Ordizia
El Concurso de Quesos Idiazabal de Ordizia es uno de los grandes rituales gastronómicos del País Vasco, una cita que combina tradición, excelencia y un profundo respeto por el oficio pastoril. Cada septiembre, Ordizia se convierte en el epicentro del queso artesano, reuniendo a pastores, gastrónomos y amantes del producto en un evento que forma parte esencial de las Euskal Jaiak.

Gravity
Cuando el mar decide ponerse patas arriba
Cuando pilotas una moto de agua no solo desafías las olas: desafías la lógica. El océano aparece arriba, el piloto abajo y, entre ambos, un giro de 180 grados que convierte la física en un chiste interno. La escena parece gritar que la gravedad es opcional y que, a veces, el mundo se ve mejor cuando lo volteas.
Cada salto es un instante suspendido donde el mar se convierte en cielo y el cielo en un recordatorio de que la adrenalina no entiende de orientación. Aquí no hay arriba ni abajo: solo velocidad, agua y un piloto que decide reescribir las reglas del equilibrio.

Mamá
María Cazallas de la Cruz
Esta es María. Tiene 89 años y una mirada que ha visto más de lo que muchos podríamos imaginar. Nació en 1936, en plena Guerra Civil española, y creció entre los silencios de una posguerra que marcó a toda una generación. Pero si algo define a María no es el dolor, sino la resiliencia.
Fue madre, trabajadora incansable, y mujer adelantada a su tiempo. En una España que apenas permitía soñar, ella soñó. Y lo hizo con alegría, con coraje, con una capacidad de adaptación que hoy sigue inspirando.
María no es solo mi madre. Es historia viva. Es ternura y temple. Es la belleza de lo invisible, la luz que permanece cuando todo parece apagarse.

Papá
Pedro Antonio Calixto Espinosa Olivares
Este es Pedro, tiene 95 años. No recuerda lo que comió hace cinco minutos, pero puede contarte con detalle cómo olía el pan en la posguerra.
Con solo seis años, la Guerra Civil le robó la escuela, los lápices y la infancia. La posguerra fue su universidad, allí se graduó en resiliencia, en dignidad, en supervivencia.
Hoy camina lento, con la mirada perdida entre los árboles que no sabe si ha visto antes. Pero cuando le hablas de su pasado, de la radio de válvulas o del olor a tierra mojada en los campos de la mancha, se transforma. Se enciende. Se vuelve cronista de un país que ya no existe.
Su rostro, surcado por el tiempo, es un mapa de historias que no están en los libros. Y aunque la memoria instantánea se le escapa como agua entre los dedos, su pasado es un archivo vivo que resiste el paso de los días.
Este post es un homenaje, es un recordatorio, hay vidas que no necesitan títulos ni medallas para ser épicas. Mi padre es una de ellas.