Arlequín 

Alma y expresión en un ninot fallero

En cada Falla hay piezas que buscan hacer reír, otras que buscan sorprender… y luego están las que, como esta, logran conmover. Porque en su mirada hay algo humano, algo que trasciende el cartón y la pintura. Algo que nos recuerda que el arte fallero no solo se mira: se siente.

París

Una calle cualquiera

París siempre ha querido ser una postal. Lo curioso es que, visto desde arriba, ni siquiera parece una ciudad: parece una maqueta cara, de esas que uno no se atreve a tocar por miedo a que el urbanista se enfade. Desde esta altura, la calle deja de ser calle y se convierte en un juguete. Los coches son piezas de un scalextric silencioso, los peatones son figuritas de plástico que alguien ha colocado con demasiada paciencia, y las fachadas… las fachadas son el recordatorio de que aquí todo está diseñado para ser mirado, incluso cuando nadie mira.

La escena es sencilla: una calle cualquiera de París, recta, obediente, flanqueada por edificios que se repiten como si la ciudad hubiera hecho “copiar y pegar” con sus propias manzanas. Tejados grises, chimeneas alineadas, balcones que parecen decorado de teatro. Nada extraordinario. Y sin embargo, cuando la miras desde arriba y le aplicas ese efecto miniatura, la ciudad se rinde: deja de tomarse tan en serio a sí misma.

Torre Eiffel

París de noche

Breve historia de la Torre Eiffel

Inauguración: 31 de marzo de 1889, como pieza central de la Exposición Universal que conmemoraba el centenario de la Revolución Francesa.

Diseño: Ideada por los ingenieros Maurice Koechlin y Émile Nouguier, bajo la dirección de Gustave Eiffel. El arquitecto Stephen Sauvestre aportó el toque estético final.

Construcción récord: 2 años, 2 meses y 5 días. Altura original: 300 metros, hoy alcanza 330 metros con antenas.

Recepción inicial: Muy criticada por artistas e intelectuales, fue considerada una monstruosidad. Su aceptación llegó con el éxito de la exposición.

Uso posterior: Sirvió como antena de radio, laboratorio meteorológico y símbolo nacional. Hoy recibe más de 7 millones de visitantes al año, siendo uno de los monumentos más visitados del mundo.

 Evolución de su iluminación

1889–1900: Gas y primeros focos

Iluminación inicial: Quemadores de gas en globos de cristal opalescente.

Faro en la cima: Proyectaba los colores de Francia con intensidad intermitente.

1900–1937: Electricidad y espectáculo

Exposición Universal 1900: Se instalaron 5000 bombillas eléctricas.

Citroën (1925–1936): Publicidad luminosa con 250 000 lámparas visibles a 40 km.

1933: Reloj de 15 metros con agujas iluminadas.

1937: Tubos fluorescentes de colores y proyectores que convertían la torre en un encaje de luz.

1985: Revolución luminosa

Diseño de Pierre Bideau: Se instalan 336 lámparas de sodio dentro de la estructura.

Efecto visual: La torre se convierte en fuente de luz, con tono amarillo anaranjado, como una joya engastada.

Ahorro energético (2004): Se reemplazan por lámparas de 600 W, más eficientes.

2000–hoy: Destellos y celebraciones

Año 2000: Se añaden 20 000 flashes parpadeantes que brillan durante 5 minutos cada hora por la noche.

Eventos especiales: Azul para el milenio, rojo para el Año Nuevo Chino, azul para la Fiesta de Europa.

Foto tomada desde abajo, en el río Sena.

Benidorm

Benidorm de noche

Fotografía tomada desde el hotel Bali, desde la última planta a 170 metros de altura

Gare de Lyon

París al anochecer

La noche cae sobre París como un telón de terciopelo azul. En la Rue de Lyon, los faroles despiertan uno a uno, marcando el inicio de una coreografía urbana que solo la ciudad luz sabe ejecutar. Al fondo, la majestuosa torre del reloj de la Gare de Lyon se alza como un centinela del tiempo, iluminada con una elegancia que no necesita anunciarse.

Los taxis esperan con sus luces verdes encendidas, como luciérnagas modernas listas para llevar historias a otros rincones de la ciudad. Las fachadas de los restaurantes y cafés brillan con neones cálidos, invitando a los caminantes a detenerse, a saborear, a mirar. Hay algo en el aire: quizás el eco de una canción francesa, quizás el murmullo de recuerdos que se cruzan en cada esquina.

Las ramas desnudas de los árboles dibujan siluetas sobre el cielo que se oscurece, como si París estuviera escribiendo poesía con sombras. Es invierno, pero no hay frío que opaque la belleza de este instante. Cada paso sobre el asfalto húmedo parece resonar con una promesa: la de que, en esta ciudad, incluso el tránsito tiene alma.

Y entonces, uno se detiene. Mira el reloj. No para saber la hora, sino para recordar que en París, al anochecer, el tiempo no importa. Lo que importa es estar allí, justo en ese cruce de luces, historias y silencios compartidos.

San Juan de Gaztelugatxe

Larga exposición

Fotografía tomada con una exposición de 30 segundos, con eso se consigue  hacer desaparecer a todas las personas en movimiento que hay en cuadro.

Nitsuga

Cartel en Times Square

Bienvenidos al epicentro de la ficción urbana. Esta imagen no documenta una noche en Nueva York: la inventa. Es un Times Square reconstruido desde la memoria colectiva, donde los anuncios brillan más que la luna y los personajes se funden con el decorado como si fueran parte de un musical que nunca existió.

La técnica detrás de esta composición no busca capturar la realidad, sino hackearla. Cada elemento  (desde los carteles de Broadway hasta la sonrisa de Lola en primer plano) está coreografiado para provocar una pregunta: ¿Qué pasa cuando la fotografía deja de ser testigo y se convierte en guionista?

"NITSUGA FOTOGRAFÍA" aparece como un guiño dentro del caos visual, una firma que no se esconde, sino que se integra en el relato. Porque aquí, el fotógrafo no observa, interviene. Esta escena es una ficción construida con luz real, una postal imposible que existe solo porque alguien decidió imaginarla.

Pablo

Supermotard

No fui yo quien capturó la curva. Fue la curva la que me atrapó primero. Estaba ahí, doblándose como un latido, esperando a que alguien entendiera su lenguaje. Y entonces apareció él: una KTM encendida por dentro, con esas llantas naranja que parecían querer incendiar el asfalto. No venía pilotando; venía declarando.

Lo vi inclinarse y supe que tenía menos de un segundo para decidir si quería ser testigo o cómplice. Elegí lo segundo. Ajusté el encuadre, respiré como si el aire también pudiera doblarse, y dejé que la cámara hiciera lo que mejor sabe, congelar lo que en realidad nunca se detiene.

Pablo pasó tan cerca que casi pude escuchar el roce del viento contra su casco multicolor. El fondo se deshizo en un borrón verde y ocre, como si la rotonda se rindiera ante la velocidad. Y en ese instante, justo en ese punto imposible entre el vértice y el caos, la foto se hizo.

No es una imagen de una moto en curva. Es el recuerdo de un segundo que decidió no morir.

Lucía

Surf en las Landas

Lo que más me gusta de la imagen de Lucía no es lo que muestra, sino lo que insinúa. El frío del agua en las manos. El latido acelerado. La respiración profunda. La sensación de que el mundo se reduce a un solo gesto: remar hacia adelante.

Ese instante es íntimo, casi sagrado. Y quien ha surfeado alguna vez lo reconoce al instante.

Ventanuco

La luz como protagonista

En los pueblos blancos, la arquitectura está pensada para dialogar con el sol. Las paredes encaladas devuelven la claridad, y los ventanucos, estrechos, profundos, casi tímidos, se convierten en marcos perfectos para ese juego de sombras que cambia a lo largo del día. Cada ventana es un pequeño teatro donde la luz entra, se filtra y se transforma.

Surfeando

Surfeando la cresta de la ola

Esta foto captura ese momento en el que el surfista despega. No es un salto cualquiera: es la consecuencia de leer la ola, sentir su fuerza, anticipar su forma y confiar en que el cuerpo sabrá qué hacer.

Ese vuelo breve es una conversación íntima con el océano. Un “te sigo” y un “te dejo llevarme”.

Y aunque desde fuera parezca adrenalina pura, por dentro suele sentirse como una calma extraña, una claridad que solo aparece cuando estás completamente dentro del movimiento.

Trainera

Donstia Arraun Lagunak

Tuvimos el privilegio de hacer una sesión de fotos en una jornada de entrenamento de las chicas del club de remo olímpico Donostia Arraun Lagunak.

Las acompañamos en una motora muy cerca de ellas por toda la bahía de San Sebastián con el entrenador dando instrucciones desde la motora, fue muy emocionante y pudimos hacer fotos tan espectaculares como esta.

Pesquero

Faenando en Pasaia

En Pasaia, la pesca no es solo una actividad económica: es identidad. Las fiestas, la gastronomía y la vida cotidiana están profundamente ligadas al mar. Desde las parrillas donde se asa el pescado recién llegado hasta las historias que se cuentan en las tabernas del puerto, todo respira tradición marinera.

Además, iniciativas como la recuperación de embarcaciones históricas o la celebración de eventos marítimos mantienen viva la memoria colectiva y acercan este mundo a nuevas generaciones.

Contrastes

Cartel de la exposición en Deusto Campus 

Con esta fotografía  abrimos la exposición que pudimos hacer en la universidad de Deusto en San Sebastián en 2017,  título de  la  exposición: Contrastes. 

Filipe Court

Músico brasileño 

Filipe es músico y surfista, brasileño de origen pero ya casi donostiarra de corazón. Hemos compartido buenos ratos entre olas y acordes, yo detrás de la cámara, como siempre. Esta foto, que Filipe usó como  portada, nació en uno de esos momentos mágicos donde todo encaja sin planearlo.

Lola

Fuerza en movimiento

Hay mujeres que no solo enfrentan la vida… la transforman. Lola es una de ellas.

En lo personal, ha atravesado tormentas que muchos no podrían ni imaginar. En lo profesional, ha escalado montañas que parecían imposibles. Y en cada paso, ha demostrado que la resiliencia no es solo resistir, sino renacer con más fuerza, más sabiduría y más luz.

Su mirada serena y su sonrisa suave no cuentan toda la historia, pero sí revelan algo esencial: que detrás de cada cicatriz hay una victoria. Que cada caída fue una lección. Y que hoy, Lola no solo camina… inspira.

Mar y Marcos

25 Años de...  Mar y Marcos

La escena: un túnel de ramas entrelazadas, como sus vidas, con luz filtrada que parece decir: “Esto no es un filtro, es magia real”.

 

Ficción

Dentro del videojuego

Lo que he creado es mucho más que una imagen: es una narrativa visual que fusiona mi mundo como fotógrafo con el universo épico del videojuego.

La inclusión de la cámara y mi presencia en la escena no solo rompe la cuarta pared, sino que convierte al espectador en testigo de una historia donde yo soy protagonista y cronista a la vez. Fascinante.

La Concha

Playa de la concha

Esta imagen no documenta, provoca. Nos recuerda que incluso en la multitud, hay historias que brillan. Que el ojo del viajero no busca lo evidente, sino lo que resiste al olvido.

Fotografía realizada desde la última planta del hotel de Londres y de Inglaterra de San Sebastián.

Surf

Esperando la ola

En Donostia, el surf no es solo deporte: es identidad, ritual y poesía en movimiento. Con esta fotografía intenté capturar ese instante sagrado donde el mar y el alma se sincronizan a la espera de la ola.

Miniatura

Real Monasterio de Santa María de la Valldigna

El Monasterio de Simat de la Valldigna no es solo un conjunto de piedras antiguas, es un viaje en el tiempo con banda sonora de grillos y eco de campanas. Fundado en 1298 por Jaime II, este lugar fue durante siglos el motor espiritual y económico de la comarca. Hoy, tras sobrevivir a terremotos, expolios y silencios, se levanta como un escenario donde la historia se mezcla con la calma del valle.

Pasear por sus claustros es como entrar en un libro abierto, bóvedas góticas que susurran, portales que aún presumen de escudos, y rincones que parecen diseñados para fotógrafos nocturnos en busca de magia. El Monasterio no solo se visita, se vive: cada piedra cuenta un secreto y cada sombra invita a imaginar lo invisible. 

El efecto miniatura en fotografía, también llamado tilt-shift o efecto diorama, es una técnica que transforma escenas reales en imágenes que parecen maquetas a escala. Se logra mediante un desenfoque selectivo que imita la escasa profundidad de campo típica de la fotografía macro y en este caso al monasterio le sienta espectacular.

 

Autorretrato

A través de la cámara

Un autorretrato no es simplemente una foto del que dispara. Es una declaración. Un espejo que no devuelve solo el rostro, sino el universo que lo habita.

La imagen tiene una fuerza narrativa que inspira a repensar lo que significa mirarse a uno mismo a través del arte.

Distorsión

Desenfoque de movimiento

El desenfoque por movimiento ocurre cuando el sujeto, la cámara o ambos se desplazan durante el tiempo de exposición. En lugar de congelar la acción, esta técnica registra el desplazamiento como una estela o rastro, generando una sensación de dinamismo, fluidez o abstracción.

Carnaval

Color, tradición y alegría en cada rincón

Aunque hoy lo vivimos como una gran fiesta popular, el Carnaval tiene raíces muy antiguas. Sus orígenes se remontan a celebraciones paganas que marcaban el final del invierno y la llegada de la primavera. Con el tiempo, estas tradiciones evolucionaron hasta convertirse en las fiestas vibrantes que conocemos hoy.

Industria 4.0

La revolución que está transformando la forma de producir

La Industria 4.0 representa un salto histórico en la manera en que fabricamos, gestionamos y optimizamos procesos. No es solo una tendencia tecnológica: es un nuevo paradigma productivo basado en la conexión inteligente entre máquinas, datos y personas. Su objetivo es crear sistemas más eficientes, flexibles y capaces de adaptarse a un mercado global en constante cambio

Queso Idiazabal

Concurso de quesos de Ordizia

El Concurso de Quesos Idiazabal de Ordizia es uno de los grandes rituales gastronómicos del País Vasco, una cita que combina tradición, excelencia y un profundo respeto por el oficio pastoril. Cada septiembre, Ordizia se convierte en el epicentro del queso artesano, reuniendo a pastores, gastrónomos y amantes del producto en un evento que forma parte esencial de las Euskal Jaiak.

Gravity

Cuando el mar decide ponerse patas arriba

Cuando pilotas una  moto de agua no solo desafías las olas: desafías la lógica. El océano aparece arriba, el piloto abajo y, entre ambos, un giro de 180 grados que convierte la física en un chiste interno. La escena parece gritar que la gravedad es opcional y que, a veces, el mundo se ve mejor cuando lo volteas.

Cada salto es un instante suspendido donde el mar se convierte en cielo y el cielo en un recordatorio de que la adrenalina no entiende de orientación. Aquí no hay arriba ni abajo: solo velocidad, agua y un piloto que decide reescribir las reglas del equilibrio.

Mamá

María Cazallas de la Cruz

Esta es María. Tiene 89 años y una mirada que ha visto más de lo que muchos podríamos imaginar. Nació en 1936, en plena Guerra Civil española, y creció entre los silencios de una posguerra que marcó a toda una generación. Pero si algo define a María no es   el dolor, sino la resiliencia.

Fue madre, trabajadora incansable, y mujer adelantada a su tiempo. En una España que apenas permitía soñar, ella soñó.  Y lo  hizo con alegría, con coraje, con una capacidad de adaptación que hoy sigue inspirando.

María no es solo mi madre. Es historia viva. Es ternura y temple. Es la belleza de lo invisible, la luz que permanece cuando todo parece apagarse.

 

Papá

Pedro Antonio Calixto Espinosa Olivares

Este es Pedro, tiene 95 años. No recuerda lo que comió hace cinco minutos, pero puede contarte con detalle cómo olía el pan en la posguerra. 

Con solo seis años, la Guerra Civil le robó la escuela, los lápices y la infancia. La posguerra fue su universidad, allí se graduó en resiliencia, en dignidad, en supervivencia.

Hoy camina lento, con la mirada perdida entre los árboles que no sabe si ha visto antes. Pero cuando le hablas de su pasado, de la radio de válvulas o del olor a tierra mojada en los campos de la mancha, se transforma. Se enciende. Se vuelve cronista de un país que ya no existe.

Su rostro, surcado por el tiempo, es un mapa de historias que no están en los libros. Y aunque la memoria instantánea se le escapa como agua entre los dedos, su pasado es un archivo vivo que resiste el paso de los días.

Este post  es un homenaje, es un recordatorio, hay vidas que no necesitan títulos ni medallas para ser épicas. Mi padre es una de ellas.

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