NITSUGA

Agustín Espinosa / Turín

La Mole Antonelliana

El símbolo

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La Mole Antonelliana

El símbolo

Hay edificios que nacen para hacer historia. Otros nacen para esconderla.

La Mole Antonelliana comenzó a levantarse en 1863 con un propósito muy distinto al que hoy todos conocen: debía convertirse en la gran sinagoga de Turín. Pero el proyecto creció sin medida, la torre desafió los límites de su tiempo y los costes hicieron imposible terminarla para la comunidad judía. Antes de ser concluida, el edificio cambió de manos y jamás fue consagrado como lugar de culto.

Desde entonces, su inmensa silueta domina el horizonte turinés como un enigma de piedra. Un templo que nunca fue templo. Una promesa que nunca llegó a cumplirse. Quizá por eso, cuando cae la noche y las luces acarician su cúpula, la Mole parece susurrar la historia de un destino que quedó suspendido entre la realidad y la leyenda.