Agustín Espinosa / París
Montmartre
Cuando la colina nos guiñó un ojo
Montmartre
Cuando la colina nos guiñó un ojo
Subimos por Montmartre y la Maison Rose nos salió al paso como si nos estuviera esperando. La luz del atardecer le caía encima y sentimos que la calle nos guiñaba un ojo, cómplice, suave, casi traviesa.
Los coches bajaban rápido, la gente pasaba borrosa… pero nosotros nos quedamos quietos, respirando ese instante en el que París decide posar solo para nosotros.
