Agustín Espinosa / París
Sacré‑Cœur
El Sacré‑Cœur vigilando el barrio
Sacré‑Cœur
El Sacré‑Cœur vigilando el barrio
Caminando por la calle sentimos al Sacré‑Cœur ahí arriba, encendido como un guardián antiguo.
Las ventanas brillaban, las farolas respiraban lento y nosotros avanzábamos con la sensación de que la basílica no solo iluminaba el barrio… también lo escuchaba.
París tiene esta forma de mirarte sin decir nada, pero dejándotelo todo claro.
