Agustín Espinosa / Estudio gráfico
Frío
Alteración del vórtice polar
Frío
Alteración del vórtice polar
Un invierno desbordado: tren de borrascas y un Ártico en desequilibrio
Este invierno está mostrando una crudeza excepcional. La Península Ibérica encadena borrasca tras borrasca en un auténtico tren de tormentas que trae lluvias persistentes, viento intenso y un frío que no da tregua. Pero este patrón no es casual: está conectado con lo que ocurre en el Ártico.
Mientras Europa lidia con temporales, el Polo Norte registra un derrumbe térmico histórico, con anomalías positivas que rompen los valores normales del invierno ártico. Este calentamiento anómalo debilita el vórtice polar, el gran remolino de vientos que mantiene el aire frío confinado en el Ártico.
Cuando el vórtice se altera (algo que sucede de media cada 1–2 años, según los registros desde 1958) el aire gélido se desplaza hacia latitudes medias y la corriente en chorro se ondula. El resultado: más irrupciones de aire frío, más inestabilidad y borrascas más profundas.
En conjunto, estos fenómenos explican por qué este invierno está siendo tan agresivo: un Ártico que se calienta demasiado rápido y una atmósfera que responde con extremos. Un recordatorio de que el clima está cambiando y de que sus efectos ya se sienten con fuerza en nuestro día a día.
