NITSUGA

Agustín Espinosa / Estudio gráfico

360

La fotografía que París quiso ocultar

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La fotografía que París quiso ocultar

A simple vista parece una fotografía tomada con una cámara 360°. París. La Torre Eiffel. Notre Dame. El Arco del Triunfo. El Obelisco. Un cielo limpio de verano curvándose sobre la ciudad.

Y Lola.

De pie en el centro de todo.

Observa la imagen unos segundos más.

Notarás algo extraño.

Los monumentos parecen inclinarse hacia ella.

Las sombras no apuntan en la misma dirección.

Y la ciudad parece haberse doblado sobre sí misma, como si París hubiera sido atrapada dentro de una esfera imposible.

Los expertos aseguran que es una simple distorsión producida por una lente de 360 grados.

Pero hay algo más.

Algo que la mayoría no ve la primera vez.

Lola no está mirando a la cámara.

Porque en una fotografía 360°, la cámara está en todas partes.

Y en ninguna.

Está mirando a alguien.

A un punto que no debería existir.

Fuera de la imagen.

Fuera de la esfera.

Fuera de la ciudad.

Nadie ha conseguido explicar por qué, cada vez que se analiza el archivo original, la distancia entre la zapatilla y el objetivo parece ligeramente menor.

Como si estuviera descendiendo.

Como si estuviera acercándose.

Como si hubiera descubierto dónde estaba la cámara.

Y estuviera a punto de atravesarla.