Agustín Espinosa / Especiales
Avispa
Hasta el depredador necesita detener el tiempo
Avispa
Hasta el depredador necesita detener el tiempo
En el borde de una superficie cualquiera, donde el mundo continúa sin prestar atención, una avispa permanece inmóvil. No duerme. Espera.
Hay criaturas que nacieron para resistir. Desafían el viento, la lluvia y el calor con una determinación que parece escrita mucho antes de que existiera el ser humano. Incluso ellas conocen el valor de una pausa. Porque descansar no es rendirse; es prepararse para sobrevivir un día más.
Mientras la observaba a través del objetivo, tuve la extraña sensación de que aquella quietud escondía algo antiguo. Como si, al abrir de nuevo las alas, no fuera a emprender un simple vuelo, sino a despertar una historia que llevaba demasiado tiempo esperando. En las novelas de Stephen King, el terror nunca llega haciendo ruido; permanece inmóvil, observando, hasta que decides apartar la mirada.
Quizá la naturaleza también guarde sus propios secretos. Y quizá esa avispa no buscaba refugio del cansancio, sino el instante perfecto para recordar que los seres más pequeños suelen esconder la mayor fuerza.
Porque la resistencia no siempre ruge.
A veces... simplemente espera.
